Mi hij@ se entretiene con mi móvil en los restaurantes.

Cada vez es más habitual entrar en un restaurante y encontrar la siguiente imagen:

Una mesa compuesta por los padres, hablando entre ellos, y los niñ@s entretenidos con algún aparato tecnológico, callados, sin ser partícipes de la conversación de sus padres.

Esta situación se está normalizando, siendo raro el día que algún amigo, conocido o familiar no te sugiera: “¿por qué no le das el móvil y así podemos hablar?”

Es verdad que con estos dispositivos casi podemos ir a cualquier parte sin que los niños llamen la atención, pero la lección que están aprendiendo en ese momento, no les va a beneficiar en su desarrollo social y en su autoestima.

Antes de que los móviles o tablets se convirtiesen en un instrumento habitual de nuestro día a día, l@s niñ@s eran parte de las conversaciones de su familia, sacando inferencias, opinando y evocando lo que les había podido ocurrir esa semana en el colegio.

Al terminar de comer, salían a la plaza o calle, donde sus padres desde la mesa los pudieran ver, y jugaban con otros niños de las  mesas de alrededor.

Si les hacemos más partícipes y les permitimos que sean parte de las conversaciones familiares, estaremos además de favoreciendo su desarrollo social, potenciando las siguientes habilidades:

1- Reforzaremos su capacidad de escucha activa, siendo la clave para comunicarse con los demás. Es una habilidad que puede ser adquirida y desarrollada con la práctica.

2- Fortaleceremos su autoestima. Percibirán que su opinión es tan importante como la de los adultos, que se tendrá en cuenta y el tiempo se dedicará de manera exclusiva a escucharlos.

3- Adquirirán habilidades de conversación a través de observar a sus padres como exponen un tema.

4- Mejoraremos su atención sostenida.

5- Aumentaremos su capacidad empática, dándole la posibilidad de ponerse en el lugar de la persona que esta exponiendo lo que le inquieta, interesa o preocupa.

6- Aumentaremos estrategias de asertividad, utilizando la situación para poder expresar su opinión, sentimientos y deseos.

No debemos esperar a cierta edad para tener en cuenta estas ideas, sino aplicarlas desde que son muy pequeños, limitando el uso de los dispositivos tecnológicos para momentos que no sean destinados a compartir con la familia.

 

 

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