10 claves para abordar los suspensos de tus hij@s

Junio es el mes en que comienza el verano, se acaba el curso, se inician las vacaciones… llega el ansiado descanso, el tiempo para disfrutar de la calle, la piscina y la pandilla… pero todo este alegre panorama puede verse teñido de gris con las temidas por muchos notas finales.

La mayoría de madres y padres se preocupan porque sus hij@s aprueben, a ser posible con buenas notas, y además suelen tomarlas como vara para medir el éxito personal y social, dejando a veces de lado otros elementos fundamentales para su desarrollo como la regulación emocional, el nivel de autoestima o la calidad de las relaciones sociales y familiares.

Por otro lado, es frecuente que cuando llegan a casa con algún suspenso, se empiezan a activar en los adultos, sensaciones de enfado, miedos y fantasmas del pasado que en ocasiones se manifiestan de forma desproporcionada. Que la reacción ante el boletín de notas sea ajustada, regulada y con una mirada positiva, va a facilitar en gran medida la asimilación del bache y el aumento de la capacidad de superación para afrontar el siguiente reto académico.

Por todo ello os dejamos estas 10 ideas que consideramos básicas para gestionar con éxito esta situación.

  1. Para y nota la reacción que te está provocando. Toma conciencia de la activación corporal que tienes y de los pensamientos que te están asaltando.
  2. Demora tu respuesta unos minutos, horas o un día si es necesario, pero reacciona cuando sientas que tienes un buen nivel de autocontrol.
  3. Valida y acoge la emoción de tu hijo: Pregúntale cómo se siente, acepta que esté enfadado, triste, apático, pasota… Utiliza frases del tipo “es normal que estés así, es una faena.”
  4. Ofrece tu apoyo emocional. Deja claro tu cariño, orgullo y valoración hacia tu hija o hijo. Establece contacto físico, abrázal@, dale un beso, una palmada… algo que le haga saber que estás ahí.
  5. Ofrece soluciones: Es momento de mirar hacia adelante, de ver qué opciones nos ofrece el camino a partir de ahora para alcanzar los objetivos propuestos, y no de atascarnos en lo que pudo ser y no fue.
  6. Realiza críticas constructivas: En ocasiones los malos resultados serán a causa de dificultades de aprendizaje, de falta de esfuerzo o una mala organización… sea lo que sea, es importante que aquellas cosas que consideréis que deben mejorar se les transmitáis desde una visión positiva, que les ayude a cambiar y mejorar, pero que no le llene de culpa y sentimientos de inutilidad.
  7. Plantead un plan B, un seguro, un paracaídas por si no se logran los ansiados objetivos, que haya opciones tras el temido reto.
  8. Ayúdale a organizarse: Ponerse con ellos, organizar un horario de estudio, con realismo y flexibilidad puede ayudar. Muestra confianza e interés, propón sin imponer, sugiere, pregúntale por su opinión, aconseja desde el cariño.
  9. Respeta el tiempo de ocio. El verano es para descansar, si toca trabajar también se hará, pero con flexibilidad y en una proporción adecuada.
  10. Apóyale pase lo que pase, en los momentos buenos o en los difíciles, entiende sus momentos de bajón, de pereza y de motivación… muéstrale que estás a su lado, preocupad@, pero también confiando en sus posibilidades.

Llevar a cabo estos pasos no garantiza el éxito académico, pero construye unos vínculos fuertes y saludables entre vosotr@s y favorece una mejora en su autoestima.

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