Regalos de Navidad para niños

¿Qué le regalo por Navidad? Ya ha empezado ese bombardeo de anuncios de juguetes en televisión que tanto influyen a l@s más peques para desearlo todo. Los niños llevan todo el año esperando con ilusión sus regalos de Navidad.
¿Pero qué pasa si l@s niñ@s reciben demasiados regalos?

  • Lo más seguro es que la mayoría de esos juguetes queden olvidados en lo más profundo de una estantería. Al recibir tal cantidad de regalos de Navidad, les hacen menos ilusión.
  • Conseguir la mayor parte de lo que piden pueden influirle negativamente a su tolerancia a la frustración.
  • Es posible que les provoque una sobreestimulación.  Esto trae como resultado un aumento en su activación y una disminución en su capacidad para focalizar la atención.
  • También puede inducir una actitud consumista, materialista e incluso egoísta.

La regla de los 4 regalos

Desde Aletea aconsejamos esta conocida regla, de los 4 regalos, aunque hemos modificado un poco la primera para así potenciar los juegos en los parques junto con otr@s niñ@s.

Los 4 regalos son los siguientes:

  • Algo para jugar en el parque: patinete, balón, cuerda, goma, patines, bicicleta, raquetas, disco volador…
  • Algo para leer: desde Aletea hemos ido recomendando varios cuentos a lo largo de curso.  Son muy útiles y divertidos para ayudar al/a la niñ@ a conocerse así mismo y sus emociones. Echa un vistazo en nuestro blog y en nuestro facebook, los encontrarás allí.
  • Algo que desee: Ese juguete que escribe con tanta ilusión en la carta de los Reyes Magos o cuando lo ve anunciado en la TV grita “¡me lo pido!”. Ese será el elegido.
  • Algo que realmente necesite: aquí puede ser algo de ropa, calzado, pijama, etc. o material escolar que no haya sobrevivido para el segundo trimestre.

Wonder. Todos somos únicos

¿Por qué hay niños que muestran una gran inseguridad y baja autoestima?

Es muy necesario trabajar y reforzar la autoestima y autoconcepto en nuestr@s hij@s y mejor empezar a hacerlo desde casa.

Este trabajo debe empezar por la aceptación de que tod@s somos diferentes, cada un@ con nuestras habilidades (superpoderes) y dificultades (donde necesitamos ayuda)

Para comenzar por este objetivo, podemos utilizar este maravilloso cuento, “WONDER, TODOS SOMOS ÚNICOS”. Una historia preciosa de un niño que aprende la importancia de la diversidad y la importancia de aceptar a los demás tal como son.

¿Sabes jugar con tus hijos?

Sabemos que a menudo te preguntas cuál es la mejor forma de jugar con tus hijos. Hoy queremos dedicarle un momento especial a un libro llamado “Hablando nos Entendemos los Dos” de Jan Pepper y Elaine Weltzman, el cual sirve para estimular la comunicación de nuestr@s hij@s, tanto en niñ@s con un trastorno en el desarrollo, como en niñ@s con un desarrollo típico.

Dentro de esta guía encontramos el apartado “papeles de las/los madres/padres” que durante el día asumimos en diferentes momentos. Concretamente, nos vamos a centrar en el momento JUEGO que puede influir en su estilo de comunicación, en el desarrollo de su personalidad, en su autoestima, etc. Jugar con tus hijos te ayuda a conocerles y a conocerte.

Descubre cuál es tu papel en el juego

Aquí te dejamos ese apartado de esta maravillosa guía: ¿con cuál te identificas más según tu manera de jugar con tus hijos?

  1. El papel del direct@r: Hay un exceso de dirección, es el que toma la iniciativa en el juego. Normalmente ocupa todo el diálogo. “No pases la página aún no hemos terminado esta”
  2. El papel del examinad@r: Las/los madres/padres desean que l@s niñ@s adquieran nuevas habilidades. Entonces toman el papel del examinad@r, haciéndole miles de preguntas para averiguar cuánto ha aprendido. “¿De qué color es el coche? ¿cuántas ruedas tiene?…”
  3. El papel del animad@r: Son madres/padres que proporcionan mucha diversión y hacen todo lo posible por hacer reír al niñ@. El problema es que el/la niñ@ no tiene suficientes oportunidades para interactuar.
  4. El papel del asistente: Son madres/padres que tienen la tendencia a hacer todo por ell@s y sin esperar mucha comunicación. Cuando las/los madres/padres se dan mucha prisa en ayudar a l@s niñ@s, es posible que no lleguen a descubrir en qué medida sus hij@s se pueden comunicar.
  5. El papel del ejecutiv@: Son madres/padres con una agenda muy complicada, llena de cosas que hacer. Con mucha frecuencia pierden la oportunidad de conectarse con su hij@.
  6. El papel del espectad@r: Algunas veces a las/los madres/padres les gustaría interactuar con sus hij@s, pero no están seguros de cómo hacerlo. Y al final, terminan simplemente observando el juego del/la niñ@ y comentando desde lejos lo que hace.
  7. El compañer@ sensible: Cuando se trata de ayudar a tu hij@ a interactuar y a aprender el lenguaje, el papel más importante que debes desempeñar es el de compañer@ sensible, que comprende los intereses, necesidades y habilidades del /de la niñ@. Las/los madres/padres en el papel de compañero sensible le dan a sus hij@s la oportunidad de iniciar las interacciones, y responden inmediatamente a ellas, con interés.
    No se puede ser el “compañer@ sensible” en todo momento. Pero para ser el compañer@ sensible con mayor frecuencia, analiza si estás hablando demasiado, haciendo demasiadas preguntas, ayudando al/a la niñ@ demasiado o dándote demasiada prisa.

Desde Aletea te proponemos que busques en nuestro Baúl de juegos aleteros para que disfrutes jugando con tu hij@.

Frustración infantil: “O gana o se enfada”

Hoy vamos a tratar el tema de la frustración infantil y de cómo ayudar a nuestr@s hij@s a aceptar situaciones adversas.

Es muy común escuchar a los padres decir:

“Si no gana tiene unos enfados horribles”, “puede hacer lo que sea por ganar, como hacer trampas”, “siempre tiene que ser el primer@ en todo”…

Normalmente a la limitación a aceptar perder le llamamos baja tolerancia la frustración.

¿Cómo podemos ayudarle a aumentar poco a poco esta tolerancia a la frustración?

  1. No es malo que el niñ@, la mayor parte de las veces, sea el que gane y puntualmente empate o pierda por muy poca diferencia. De esta forma le ayudamos a crecer y sentirse empoderado.
  2. Nuestr@s hij@s nos observan y nos toman como modelos, así que cuando el adulto pierda ha de actuar de ejemplo, es decir, demostrar que sigue contento porque lo importante es que lo ha pasado muy bien y dar la mano, como gesto de “enhorabuena” al niñ@.
  3. Cuando el pequeñ@ pierde, ayúdale a identificar su estado emocional y la causa, mantente en calma, para contagiar tu estado de ánimo y darle su espacio para que se pueda autorregular.
  4. Juntos, buscar la forma de mejorar para la próxima vez.

Sobreproteger a nuestros hijos

Buenos días aleter@s.

Nadie ha dicho que ser madres y padres sea fácil, y por ello en muchas ocasiones tendemos a sobreproteger a nuestros hijos para evitarles cualquier sufrimiento, pero en realidad este mecanismo les hace más insegur@s y dependientes.

Os dejamos este vídeo de poco más de un minuto en el que Eva Millet explica de forma muy clara y divertida los distintos modelos de sobreprotección en los que no debemos caer. Y tú, ¿has sido alguna vez madre helicóptero?, ¿padre quitanieves?. ¡Esperamos que os guste!

*Para activar el sonido, pulsa sobre el icono de la esquina inferior derecha una vez empiece a reproducirse el vídeo

Cómo tratar las rabietas infantiles

¡No es maña! es un vídeo realizado por el servicio fonoinfancia fundación Integra, por Cecilia Calvo, que refleja el malestar, el enfado, rabietas y pataletas que tod@ niñ@ en algún momento del día pueden expresar, cuáles son las posibles formas de reaccionar de l@ s adult@s ante las rabietas infantiles.

Desde Aletea, haciendo uso de este vídeo aconsejamos 4 TIPS, para afrontar las rabietas infantiles y cambiar una conducta del/la niñ@:

  1. Indaga la causa que ha provocado dicho estado de ánimo. Si creemos que la razón es llamar la atención, no se la quites. Cubre sus necesidades a través del amor y el cariño, para crear Oxitocina y así el/la niñ@ podrá hacer una asociación de aprendizaje acerca de lo que esté ocurriendo.
  2. En esos momentos, utiliza un contacto ocular, un tono de voz y un contacto físico que recoja, trasmita calma y paz.
  3. Identifica y valida sus emociones. Las emociones son reacciones que aparecen y desaparecen. Cuanto más pequeñ@s son, más intensos serán esos estados, porque el lóbulo frontal (quien ayuda a la autorregulación) no se termina de desarrollar hasta los 12 años. Por eso solemos aconsejar que cuanto más pequeñ@s son l@s niñ@s, más cortas, claras y sencillas deben ser las explicaciones.
  4. Buscar una solución por consenso. Si está preparado, animarlo a que encuentre una solución por el/ella mism@ y si no, le ayudaremos hasta que poco a poco pueda hacerlo sin ayuda.

 

Los beneficicios de volver a la rutina

La vuelta a la realidad es dura.

Necesitamos unos días de adaptación para cambiar las chanclas por el ordenador, y la crema protectora por cafés de máquina.

Son días de compartir las experiencias vividas y añorar los lugares disfrutados.

También es cierto que la vuelta supone un nuevo comienzo, una nueva oportunidad de implementar cambios en lo personal y lo profesional.

Renovamos las energías con un nuevo impulso, que aunque en pocas semanas se suele diluir, es bueno poder aprovechar.

Utilicémoslo para conectar con aquello que nos hace sentir bien, sensaciones que tenemos más recientes y podemos mantener.

Aquí tienes cinco sencillas claves que pueden ayudar a tu cerebro y a tu cuerpo a incorporarse con mejor energía.

  • Organiza mejor tu tiempo, intenta crear un momento nuevo especialmente para ti. Madruga más, resérvate una tarde entre diario o en el fin de semana. Esto puede ayudarte a mantener tu esencia, a no dejarte arrastrar por las obligaciones y anteponer siempre a los demás. Tú eres importante y saber cuidarte es fundamental para sostener el cuidado del resto de personas y obligaciones.
  • Introduce algo de ejercicio y movimiento. Vives en tu cuerpo, y mantenerlo ágil y saludable favorece la calidad de tu vida.
  • Depura tu dieta, introduce alimentos saludables de calidad y ricos en nutrientes. Solemos hacer excesos en el verano, y ahora está bien poder filtrar con una buena dieta, en la que volvamos a tener en cuenta las necesidades nutricionales de nuestro organismo.
  • Contacta con la gente que te hace sentir bien, fomenta tu sonrisa. El contacto con las personas es una de la fuentes de sanación más potentes. Elige bien con quién te apetece estar, y disfruta de su compañía y afecto.
  • Conéctate con la naturaleza, Ve a la montaña, o al parque de tu barrio, intentando hacer paseos conscientes. Estar en contacto con la naturaleza tiene importantes efectos beneficiosos en nuestra salud física y mental, y  es especialmente importante cuando vivimos en ciudades. Intenta vencer la pereza de vez en cuando y regalarte un paseo en el que disfrutes de tu entorno de manera plena.

Ánimo y a intentar allanar esa cuesta arriba con que nos suele  recibir septiembre.

GRACIAS POR ALETEAR CON NOSOTRAS

Esta semana cerramos el curso. Un curso lleno emociones y crecimiento.

Un curso en el que hemos celebrado nuestro primer año en funcionamiento, en que habéis sido más de 100 personas las habéis confiado en Aletea para acompañaros en vuestro camino…

En que hemos llenado de vida y luz los despachos con horas de trabajo dedicadas al bienestar y la salud.

Un curso en el que hemos aprendido y crecido también nosotras con cada experiencia que habéis compartido.
Así que solo nos queda daros las GRACIAS.

A l@s que habéis venido a Aletea este año, a l@s que nos leéis, compartís o seguís en Facebook, a l@s que nos escribís reseñas, a los que nos recomendáis a otras personas, a l@s que confiáis por primera vez, a l@s que aún os lo estáis pensando y a l@s que ni siquiera habéis oído aún hablar de nosotras.

GRACIAS por estar ahí y hacer que el vuelo de Aletea suba cada vez más alto con vuestra fuerza.

Porque Aletea es nuestro sueño, es lo que somos y con lo que queremos acercarnos a cada un@ de vosotr@s.

Buen verano y a seguir moviendo las alas.

 ¡Os esperamos en septiembre!

Fatima, Isabel y Sandra

La lucha entre quién eres y quién deberías ser

Una de las dificultades más frecuentes que encontramos tanto entre las personas que acuden a terapia como entre las que nos rodean en el día a día, es la de ser capaz de aceptarnos. Aceptar las partes de nosotros que no nos gustan, aceptar lo que somos, lo que sentimos… aceptar quién somos de forma completa e integrada.

Y es algo que genera mucho sufrimiento porque te hace vivir en una continua lucha entre lo que realmente eres y lo que crees que deberías ser.
Lo que crees que deberías ser para sentirte más aceptad@, más segur@, más reconocid@ por los demás.
Porque somos seres sociales, y nuestra supervivencia depende desde que nacemos de la interacción con otros. En función de las respuestas que recibimos de nuestro entorno en los primeros años de vida, desarrollamos estrategias que nos permiten adaptarnos y sobrevivir de la mejor manera posible, con él mínimo de recursos necesarios.
Estrategias con las que necesitamos sentir que nuestras figuras de referencia y cuidado nos quieren, nos aceptan y nos premian.
Y aprendemos así a adaptarnos a lo que el otro espera de nosotros. Y también a autocensurar aquellas respuestas que no tienen buena acogida. Incluso cuando esa respuesta es una reacción emocional automática como el miedo, la tristeza o el enfado, si no es bien aceptada, aprendemos a reprimirla.
Y además creeremos que el mero hecho de sentirlas está mal, porque hace que los otros “nos quieran menos”, y eso se traduce en mensajes como: “hay algo malo en mí que hace que el otro no me acepte”, lo que nos hará sentir culpables cada vez que sintamos esas emociones, creyendo que son malas o que nos convierten en malos a nosotr@s.
Y llega un día en que de repente te encuentras siendo un adulto que batalla cada día consigo mismo por no mostrar enfado, o que se avergüenza de sentir y expresar miedo. Con un sistema nervioso en continua lucha por poder expresar las señales que las emociones lanzan desde el cerebro, y a la vez intentar reprimirlas de cara a los demás e incluso ante sí mism@…
Es un proceso agotador… desgasta y lleva a las personas a estados de confusión, angustia e incluso desesperación…
La buena noticia es que es posible liberarse de esta carga. Y El primer paso para hacerlo es ser consciente de las contradicciones que se han creado, para poder elaborar un mensaje diferente.
Que se sienta enfado, miedo o cualquier emoción no es ni bueno ni malo. No es cuestionable. Es una respuesta fisiológica automática necesaria y adaptativa como lo es el respirar.
Desde nuestro cerebro de adulto, llenos de aprendizaje y experiencias podemos entender que muchas de las reacciones de nuestros cuidadores y personas del entorno no tenían tanto que ver con lo que nosotros hacíamos, sino más bien con sus propias circunstancias. Ahora podemos darnos cuenta de que a veces, que mamá o papá me regañasen no era a causa de lo “mal@” que había sido, sino de lo cansad@s que estaban, y la poca paciencia que les restaba. Poder darle ese mensaje al cerebro de ese niño que lo vivió,  le ayudaría muchísimo a no sentirse culpable, a saber que “aunque mamá se enfade le va a seguir queriendo, y que no cambia nada lo bueno o malo que él/ella sea”.
Podríamos cambiar la traducción de esa experiencia de: “si me enfado y me quejo mamá se enfada y ya no me quiere, así que es mejor no enfadarme o que al menos no se me note para que me siga queriendo” por esta otra: “las mamás a veces se enfadan igual que me pasa a mi, pero después se le pasa y me quiere igual.”
Esto que puede parecer obvio e incluso trivial, es el origen de infinidad de experiencias traumáticas y bloqueos emocionales entre las personas adultas.
Así que seamos conscientes de que tanto l@s niñ@s que viven EN nosotr@s, como CON nosotr@s traducen las experiencias vividas en sus propios términos, y a veces de forma determinante para su vida. Hagamos que les llegue el mensaje correctamente y ayudémosles a liberarse de la lucha entre lo que realmente se es y lo que se cree que se debe ser.