Trucos de “La vida es Bella” para gestionar mejor tu día a día

¡Buenos días aleteroooos!

Todo el que ha visto esta película se enternece al recordarla, probablemente mas de un@ incluso se emocione, y es que esta película consigue contar una historia de enorme crudeza desde la inocente visión de un niño de 5 años.

La clave está en la admirable labor de este papá, que es capaz de abstraerse de la terrible situación que esta viviendo para convertir su vivencia de la misma en algo lúdico,  sin que suponga la experiencia traumática para su hijo que correspondería tener.
Lo que es interesante poder incorporar en la manera de gestionar situaciones del día a día, es el enorme poder que tienen los padres y las madres para transformar las vivencias de sus hijos en experiencias positivas o negativas… el acompañamiento que hagamos de cada situación va a hacer que se quede almacenado en sus cerebros con un determinado impacto emocional, por lo que, como en la película ocurre,  además del hecho en sí, la interpretación que le ayudemos a hacer puede ser muy diferente y determinante.
Es importante tener en cuenta también que para que una persona sea capaz de incluir este espíritu positivo en la manera de relacionarse con los demás,  tendrá que previamente vivir su propia realidad desde el positivismo y la aceptación. Acciones como comenzar el día con una muestra de afecto hacia las personas que queremos puede ayudar (Seguro que recordáis el “Buenos días princesaaaa”), así como afrontar las situaciones difíciles desde la óptica de la búsqueda de soluciones más que desde la de centrarse en el problema (Como las historias que inventaba Roberto para su hijo, en vez de sumirse en la desgraciada situación que estaban viviendo).
Son detalles sencillos pero muy importantes que pueden favorecer tanto un mayor nivel de satisfacción de la vida cotidiana, así como un desarrollo personal y emocional más adecuado y enriquecedor para l@s más pequeñ@s. Y aunque estemos refiriéndonos a una ficción, sí es posible tomar nota de alguna de sus enseñanzas para poder aplicarla a nuestra manera en la vida real.
Es por ello que desde Aletea queremos destacar 5 ideas importantes:
1. La realidad se interpreta según nuestra mirada, por lo que existe la posibilidad de obtener algo positivo hasta de la más terrible de las situaciones.
2. El juego y la imaginación son armas poderosísimas con las que contamos para poder transformar la batalla más terrible (incluso la de ponerse el pijama cada noche) en una actividad lúdica, divertida y llena de afecto, que refuerce las conexiones neuronales más positivas y saludables tanto en la infancia como en la etapa adulta.
3. Una persona que piensa en positivo favorece el pensamiento positivo de los que están a su alrededor, que siente en positivo, genera emociones positivas en su entorno… cuando es lo negativo lo que predomina, ocurre lo mismo.
4. Empezar el día con una sonrisa, una muestra de afecto y un espíritu optimista ayuda a que vivamos la vida de forma más saludable.
5. Centrarnos en la búsqueda de soluciones y en el “qué puedo hacer yo para que una situación mejore”, ayudan a superar los obstáculos con mayor facilidad.
Así que os animamos a que os impregnéis del espíritu de esta bonita obra de Roberto Benigni y os aprovechéis de sus beneficios…

Cómo consolar alguien sin sentirme incómod@

No es extraño escuchar frases como: “no llores, que no pasa nada”, “no es para tanto”, o “no te pongas así” cuando una persona quiere consolar a otra, tanto si ambas son  adultas, como si una de ellas es menor.

Normalmente el que consuela, lo hace con su mejor intención, que es la de ayudar al otro, pero lo que probablemente no sabe, es que ese tipo de frases en ese momento  no sólo no suelen ayudar, sino que incluso pueden alejar de la persona.
Ver a una persona llorar desconsoladamente o muy enfadada nos puede activar sensaciones desagradables e  incomodar. Desde pequeños hemos aprendido que el enfado o la tristeza son emociones que debemos evitar mediante frases como: “qué fe@ te pones cuando lloras”, “si te enfadas así no te van a querer”, “me gustas más cuando sonríes”… Y eso hace con frecuencia tendamos a eludirlas y a autocensurarnos, ahogando el llanto en muchas ocasiones o disimulando la molestia que algo nos ocasiona.
Pero, ¿qué es lo que realmente necesitamos recibir de quien nos acompaña cuando nos sentimos tristes, enfadados, malhumorados etc..?
No es que nos rescaten lo antes posible de nuestra emoción, para volver a estar felices y contentos.
Tampoco que nos intenten explicar de forma racional porqué nuestra emoción no es la más adecuada …
Lo que sí nos ayuda en ese momento es que reconozcan nuestra emoción (1), la validen (2) y nos acompañen en ella (3). Tan sencillo y tan difícil. Frases como: – “Jo, veo que estas muy enfadad@” (1), “y es normal con lo que ha pasado” (2), “yo estoy aquí contigo” – y dar un abrazo- (3).
Cuando tenemos una experiencia emocional intensa, se activa una especie de sistema de alarma de protección, en lo que conocemos como cerebro emocional, que en ese momento toma el mando de nuestra actividad mental, por lo que los mensajes que tienen que ver con contenido racional no se captan bien y suelen ser ignorados.
Una vez que la intensidad disminuye, se desactiva la alarma, y el cerebro recobra la conexión con el resto de funciones, pudiendo atender entonces a esos mensajes racionales que ayudan a interpretar de forma más adaptativa la situación vivida, y a poder colocar la experiencia emocional de manera más ajustada.
Es entonces cuando frases del estilo: “podremos encontrar una solución”, “no lo ha hecho con mala intención”, “al final todo pasa”… pueden ser integradas en el cerebro ayudando incluso a asimilar mejor lo ocurrido, pero ahora y no en el momento del desbordamiento emocional en el que toda esa información no llega, y además puede generar rechazo y enfado en la persona a la que se está intentando consolar.
Ser capaz de detectar los momentos en los que la conexión racional de una persona está bloqueada para recibir mensajes por este canal, y emplear estrategias que inciden sobre el cerebro emocional es una buena manera de dar apoyo eficaz a otros.  Ayuda a las personas a vivir su emoción de forma más positiva, aún siendo desagradables como el enfado o la tristeza, a volver a equilibrarse  de manera mas eficaz y reparadora, y  además de generan vínculos más seguros y positivos entre las persona que da y la que recibe el apoyo.

10 razones para ver Inside Out en familia

Hoy os recomendamos una película que además de entretener a toda la familia, puede mejorar vuestro nivel de inteligencia emocional. Creemos que es bueno ver Inside Out porque:

1. Su visionado en familia supone un espacio de tiempo compartido que cubre una necesidad básica fundamental para vuestr@s hijos.
2. Es una película amena y divertida que aporta una visión diferente sobre el funcionamiento del ser humano.
3. Aporta a través de la fantasía una explicación del funcionamiento cerebral bastante acertada, a la vez que fácil de comprender.
4. Ayuda a identificar y comprender mejor las reacciones emocionales propias y ajenas.
5. Refleja situaciones de la vida cotidiana con las que podéis sentiros identificad@s y podéis aprovecharlas para abordar aquellas en las que los más peques o los adultos hayáis reaccionado o sentido de forma parecida.
6. Ofrece un aprendizaje importante respecto a la necesidad de identificar, sentir y expresar todas las emociones, y no solo las que nos resultan más agradables.
7. Podéis aprovechar el recurso de los personajes que representan la emociones  para situaciones posteriores. La estrategia de externalizar sus reacciones como obra de un “personaje que toma el control del mando” puede ayudar a l@s niñ@s a desculpabilizarse y favorecer un mejor control y regulación emocional.
8. Ayuda a establecer conexiones neuronales en ambos hemisferios cerebrales al trabajar funciones muy diversas como la imaginación, la identificación de sensaciones corporales, el lenguaje o el razonamiento.
9. Flexibiliza la imagen de uno mismo y el nivel de exigencia. Interpretar nuestras acciones como resultado de diferentes partes o personajes que median en nosotros, ayuda a entender y aceptar mejor nuestras reacciones por inadecuadas que puedan ser.
10. Permite parar el ritmo, pasad un rato entretenido, poner en pausa las preocupaciones y disfrutar del aquí y ahora.
Así que si aún no la habéis visto, o la queréis ver con una nueva mirada, ¡adelante!

Afronta tus miedos

Ser valiente no es no tener miedo, ser valiente significa conocer tus miedos, aceptar lo que nos hacen sentir y aún así seguir adelante.

En esta nueva viñeta de Monica Shehaan de su libro “Be Happy” lo vemos muy bien representado.

Así que no escondas tus miedos, míralos de frente, busca apoyo si lo necesitas y continúa caminando a pesar de ellos.

Feliz miércoles a todas y todos.

Aprender a querer todo lo que eres

Esta ilustración de Sara Fratini, a la que admiramos mucho y que puedes seguir en facebook y en www.sarafratini.com o en www.flickr.com/photos/sarafratini nos parece que ilustra perfectamente una de las ideas que consideramos fundamentales para poder disfrutar de una “Buena Vida”. Conócete, acepta lo que hay dentro y quiérete… pero de verdad, con todo lo bueno y también con lo malo… aquellas cosas de las que no te enorgulleces, pero que forman parte de tu esencia… deja salir a ese “monstruo” que todos llevamos dentro y aprende a quererlo… porque gracias a él eres quien eres… y porque dejándole un hueco dejará de rugir con tanta fuerza.

¿POR QUÉ ME CUESTA TANTO DECIR QUE NO?

Esta es una de las frases que con frecuencia nos encontramos tanto en consulta como en nuestro entorno cotidiano… “Me han encargado un informe que no me correspondía y estoy agobiad@”, “Tengo que ir a pasar un fin de semana a casa de unos amigos y no me apetece nada”, “Me han pedido el favor de ayudar en una mudanza en mi único día libre…” Ejemplos como estos y muchos otros pueden ilustrar situaciones en las que hubiésemos querido decir NO, pero por alguna razón no lo hemos hecho. 

Pero, ¿cuales son esas razones? ¿Qué pasa si decimos que no? Cuando aceptamos algo sin quererlo realmente, estamos protegiéndonos de algún temor, intentando salvaguardar algo… preservando el vínculo con la otra persona… Pero a cambio, estamos también renunciando a reconocer y validar nuestra propia experiencia emocional y renunciando a expresársela al otro para que la conozca, impidiendo así construir un peldaño más de confianza en la relación con esa persona.
¿Pero, de qué nos protegemos? ¿De que se ofendan o se enfaden?, ¿de perder una amistad o un puesto de trabajo?

Obviamente cada caso será diferente, y las circunstancias pueden dar lugar a diversas situaciones, pero existe una tendencia general en la que nos asusta el enfado del otro, nos angustia esa sensación y preferimos evitarla a toda costa, incluso aunque eso conlleve hacer cosas que no nos apetece o nos parecen injustas.

Y quizá así calmemos esa desagradable sensación al menos momentáneamente , ya que se evita abrir un posible conflicto, pero también es cierto que aparece la sensación incómoda de “Me siento un/a pringad@”, “¡Qué pereza me da!”, “Estoy hart@ de estar siempre igual” etc. que se queda dentro formando una “bolita” o nudo de resquemor, rencor, decepción o llámalo como quieras, tanto hacia la persona que te ha pedido algo, como hacia ti mism@ por no saber negarte, que se queda pendiente de resolver. Y esas “bolitas” se van acumulando… Hasta que llega un día en que igual aquello estalla y, o bien tu cuerpo enferma expulsando toda esa activación negativa de la manera que buenamente puede, o  bien dices por fin que no… pero igual estamos tan saturados que lo hacemos de la manera menos adecuada, consiguiendo que efectivamente los otros se ofendan, se enfaden o te despidan…

¿Hay otra manera más sencilla y saludable? La buena noticia es que sí. Es una habilidad que se puede entrenar y mejorar, y aunque requiere pautas especificas, os dejamos unas recomendaciones que pueden servir para ir calentando:
Es importante que ante una situación en la que quieres decir NO sin atreverte, en primer lugar tomes conciencia de tu cuerpo y las activaciones que se producen en él: calor, sequedad de boca, temblor, parálisis… Para poder sostener e intentar rebajar la sensación de malestar que te genera sin que te abrume. A veces lo lograrás en el momento mediante la regulación de la respiración por ejemplo, pero otras tendrás que tomarte unos minutos y aplicar técnicas de relajación, o incluso postergarlo para otro día. Es un aprendizaje que va desarrollándose poco a poco, pero que acaba saliendo.

Puedes tener en cuenta estas ideas que ayudarán a tu cuerpo a estabilizarse y a sentirte preparad@ para afrontar la situación:
-Tu sensación es válida, tienes derecho a sentir lo que sea.
Expresar adecuadamente a los demás lo que piensas y sientes te hace ser más segur@ y genera más confianza en los demás.
-Las otras personas no te valoran solo por tu respuesta a su petición, sino por todo lo que tú eres, que el otro se enfade no significa que te valore menos.
-Poder expresar con tranquilidad y seguridad tu disconformidad ante cualquier situación, facilita que se resuelva de manera más satisfactoria para todas las partes.
-Las relaciones basadas en la sinceridad y confianza son mas satisfactorias y duraderas.

También sirve de ayuda planificar la escena, eligiendo el momento y contexto mas adecuados y protectores para ti, definir muy bien cual es tu postura y ensayar las veces que sean necesarias.

Por último actúa, exprésate. Mantén una postura erguida y la voz firme, reitera las veces que sea necesario tu punto de vista, recoge lo que el otro esta diciendo sin dejar de mantener tu postura… Utiliza frases del estilo “entiendo que lo veas así, para mí en cambio es de esta otra manera…” A veces, aún así, acabarás haciendo aquello que no querías, pero la satisfacción que genera solo el hecho de haberte podido expresar, reducirá muchísimo el malestar.

Puedes empezar por situaciones más fáciles, de menor riesgo y con personas de mayor confianza, y poco a poco ir  ampliando. Así que ánimo y date la satisfacción de al menos intentar mejorar esta habilidad que puede liberarte de situaciones incómodas y mejorar la calidad  de tus relaciones.

TALLER SOBRE EL ESTRES LABORAL

Pasamos un  tercio de nuestra vida en nuestro puesto de trabajo.

Es un espacio en el que se pone en juego nuestra valía profesional… pero no sólo eso, también nuestra capacidad de organización y para alcanzar metas, el afán de superación, las habilidades sociales para relacionarnos tanto con compañer@s como con superiores o clientes, la capacidad para manejar el estrés etc… en definivtiva una actividad que exige un esfuerzo elevado de muchas de nuestras facetas personales a la vez.

Puede ser fuente de gran satisfacción pero también de importantes dificultades.

Nuestro taller del 11 de abril en el Centro Cultural Hortaleza aborda diferentes aspectos que te pueden ayudar a manejar un poco mejor tu día a día en el trabajo.

Contacta con el Centro Cultural Hortaleza. 91 382 14 93

Es gratuito y aún quedan plazas.

Te esperamos

 

A favor de la ola, no contra ella

A veces nos empeñamos en evitar, esconder, intentar hacer desaparecer… aquellas vivencias, o partes de nosotros mismos, deseos o miedos que nos resultan incómodos, vergonzosos o que parecen mostrar nuestras debilidades.

El resultado es que por mucho que luchemos contra ellos, antes o después acaban haciendo acto de presencia, normalmente  en el momento menos oportuno.

Una de las claves que mejores resultados nos ofrece en Aletea es la de trabajar la ACEPTACION, ya que nos resulta una gran aliada para conseguir el bienestar y la ansiada felicidad, sea cual sea la situación de la persona.

Aceptar lo que somos, lo que nos pasó, lo que deseamos y lo que tememos. De esta manera podemos convertir supuestas debilidades en nuestra gran fortaleza. La fortaleza de conocernos bien, de amar lo que vivamos, de no temer mostrarnos ante los demás…. La fortaleza de dejar de nadar a contracorriente de nuestros más íntimos deseos, y de aprovechar la fuerza que nuestra ola interna posee por sí misma.

Dejar de avergonzarnos por sentir determinadas cosas, darnos el permiso de ser quien somos, con características más o menos positivas pero que son auténticas y válidas, nos permite conocer nuestro verdadero yo, la herramienta más poderosa que tenemos para manejar y disfrutar nuestra vida. Déjate ser.

En esta línea va el artículo que os dejamos a continuación sobre la capacidad para sanar nuestras heridas emocionales basándonos en la aceptación.

image

https://lamenteesmaravillosa.com/5-pasos-sanar-nuestras-heridas-emocionales/

 

Evitar un pensamiento lo hace más fuerte

Buena semana a todas y todos.

Hoy os proponemos reflexionar acerca de cómo en ocasiones nos obsesionamos con tener el control de nuestra vida, de lo que hacemos, de lo que nos ocurre alrededor, de lo que sentimos, y hasta queremos controlar lo que pensamos…

En cuanto a los pensamientos, a veces se genera una ilusión de control, pero por más que lo intentamos realmente no podemos evitar que nuestro cerebro deje de pensar en algo, al contrario, lo fortalecemos haciéndolo más presente. En cambio sí podemos aceptar lo que venga y gestionarlo emocionalmente, y también podemos dirigir nuestro foco de atención hacia objetivos más positivos y saludables.

De esta manera, dejar de luchar contra pensamientos intrusivos que acaban apareciendo aunque no queramos, nos ahorrará mucha energía que podemos invertir en buscar alternativas a los mismos y fomentar aquellos pensamientos positivos que favorecen además un mayor bienestar de nuestro organismo.

El siguiente artículo habla más detalladamente sobre este tema, si os interesa seguir leyendo al respecto.

https://lamenteesmaravillosa.com/acabas-atrayendo-lo-que-intentas-evitar/