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¿Qué cualidades me ayudan a ser una madre o un padre más eficaz?

Ser madre o padre no es tarea fácil. Lo intentamos hacer lo mejor posible pero no siempre nos salen las cosas como queremos. Os proponemos que potenciéis ciertas cualidades que tenéis y que seguramente ya habéis puesto en práctica en muchos ocasiones, para que os relacionéis con vuestr@s hij@s de forma satisfactoria,  independientemente de la edad que tengan.

  • Demostrar amor de forma incondicional

L@s niñ@s y adolescentes necesitan saber que sus padres les quieren y se preocupan por su bienestar, incluso cuando han hecho algo mal. Por ello es importarle trasmitirles amor y valoración por el simple hecho de ser nuestr@s hij@s y no porque hagan cosas para merecérselo.

  • Mostrar respeto

El respeto es un valor que debe fluir entre todos los miembros de la familia, no sólo tiene que darse de hij@s a padres sino de padres a hij@s. Aunque a veces nos resulte difícil comprender los enfados, los miedos o la tristeza que sienten l@s más pequeñ@s de la casa, es importante validarlos y respetarlos. Igual que nosotr@s nos enfadamos por cosas del trabajo, ell@s se pueden enfadar porque han perdido el partido de baloncesto o porque la comida del comedor no les gusta.

  • Poner normas y límites

Aunque l@s hij@s no lo reconozcan así, incluso se revelen ante las normas y límites que les ponemos, lo cierto es que les hacen sentirse segur@s. A través de una comunicación asertiva, debemos ser capaces de aplicar las normas de forma consistente y adecuada a la edad y la etapa del desarrollo por la que atraviesan nuestr@s hij@s. Si un día nos mantenemos firmes aplicando cierta norma, y al día siguiente no, nuestra credibilidad se verá cuestionada.

  • Dar ejemplo

Una de las principales técnicas por las que aprendemos comportamientos nuevos, es la observación. Por ello es importante que las personas que rodean a nuestr@s hij@s, sean ejemplo de aquellas conductas que queremos instaurar. El papel de los padres será fundamental en esta tarea ya que la mayoría de niñ@s y adolescentes confían en sus padres más que en ninguna otra persona.

  • Generar experiencias positivas

En la medida de lo posible, es aconsejable facilitar a nuestr@s hij@s actividades lúdicas en las que puedan explorar, curiosear, descubrir, entretenerse, etc. tanto en grupo como de manera individual. Intentaremos que estas actividades sean novedosas y divertidas, favoreciendo la participación de todos los miembros de la familia.

  • Aprender de las experiencia negativas

Aunque pongamos todo nuestro empeño en evitarles dolor a nuestr@s hij@s, va a ser irremediable que en ocasiones vivan experiencias desagradables que les hagan pasarlo mal. Cuando esto ocurra, estaremos allí para acompañarles desde la tranquilidad, porque el haber vivido situaciones de este tipo, es una oportunidad de aprendizaje y de cambio. Frases como “¿qué podemos hacer la próxima vez para que no pase?”,  “y si vuelve a pasar ¿qué podríamos hacer para sentirnos mejor?” nos ayudaran a afrontar mejor las situaciones difíciles.

¡Esperamos que os sirva de ayuda!

¿Suelen funcionar los castigos que les pones a tus hij@s?

En ocasiones nuestros hijos tienen comportamientos que no deseamos que se vuelvan a repetir y por ello recurrimos al castigo. Pero no siempre acertamos con el tipo de castigo que imponemos y eso hace que el comportamiento que queríamos extinguir vuelva a aparecer, incluso con más intensidad.

Aunque castigar parezca fácil, debemos tener cuidado de no ser impulsivos y reflexionar sobre lo que queremos conseguir con el castigo. Siempre mantenemos la idea de que a l@s hij@s hay que trasmitirles amor y valoración, y esto se debe mantener incluso cuando les castigamos. L@s pequeñ@s deben sentirse queridos especialmente cuando les hemos dicho que han hecho algo mal. Y lejos de interpretar estas situaciones como un problema, podemos verlo como una oportunidad de cambio y de aprendizaje tanto para l@s niñ@s como para los adultos.

Será imprescindible tener claras estas tres ideas para que las claves que os recomendamos funcionen:

  • No amenazar con cosas que no vamos a cumplir (por ejemplo: “como no te portes bien te llevaré a vivir con la abuela”).
  • Ser constante con la aplicación del castigo. Si cuando aparece el comportamiento que queremos eliminar, unas veces aplicamos el castigo y otras no, nuestra credibilidad se verá cuestionada.
  • Animar a nuestro hijo diciéndole que sabe hacer las cosas bien, aunque a veces cueste que salga a la primera.

Teniendo estas ideas presentes, será más probable que las claves que te ofrecemos a continuación garanticen que la tarea de castigar no sea desagradable para ningún miembro de la familia.

  1. Hablarle en positivo para pedirle que haga lo que deseamos.
    • Le diremos: “cariño si recoges la habitación, luego haremos un bizcocho junt@s”, en lugar de: “ Como no recojas la habitación no prepararemos el postre”.
  1. Anticipar la consecuencia que van a tener sus actos y no imponer el castigo por sorpresa.
    • “Jaime si no recoges la habitación no podremos bajar a jugar al parque”
  1. El castigo debe ser proporcionado al comportamiento del niño.
    • Si mi hijo no hizo los deberes un día, en lugar de castigarle un mes sin salir, puedo quitarle el móvil durante 1 o 2 días
  1. Darle la oportunidad de recuperar el premio perdido si repara su conducta
    • “Si haces los deberes durante lo que queda de semana, valoraré que te puedas quedar a dormir a casa de tu amigo”
  1. Cuando haya reparado su comportamiento, reforzaremos que tiene capacidad para hacer bien las cosas y que confiamos en él/ella para que siga haciéndolo así de bien en sucesivas ocasiones
    • “Muy bien cariño, sabía que podías hacer los deberes y terminarlos a tiempo. Seguro que la próxima semana lo haces igual de bien”

¡Esperamos que os sean de ayuda!

Cómo consolar alguien sin sentirme incómod@

No es extraño escuchar frases como: “no llores, que no pasa nada”, “no es para tanto”, o “no te pongas así” cuando una persona quiere consolar a otra, tanto si ambas son  adultas, como si una de ellas es menor.

Normalmente el que consuela, lo hace con su mejor intención, que es la de ayudar al otro, pero lo que probablemente no sabe, es que ese tipo de frases en ese momento  no sólo no suelen ayudar, sino que incluso pueden alejar de la persona.
Ver a una persona llorar desconsoladamente o muy enfadada nos puede activar sensaciones desagradables e  incomodar. Desde pequeños hemos aprendido que el enfado o la tristeza son emociones que debemos evitar mediante frases como: “qué fe@ te pones cuando lloras”, “si te enfadas así no te van a querer”, “me gustas más cuando sonríes”… Y eso hace con frecuencia tendamos a eludirlas y a autocensurarnos, ahogando el llanto en muchas ocasiones o disimulando la molestia que algo nos ocasiona.
Pero, ¿qué es lo que realmente necesitamos recibir de quien nos acompaña cuando nos sentimos tristes, enfadados, malhumorados etc..?
No es que nos rescaten lo antes posible de nuestra emoción, para volver a estar felices y contentos.
Tampoco que nos intenten explicar de forma racional porqué nuestra emoción no es la más adecuada …
Lo que sí nos ayuda en ese momento es que reconozcan nuestra emoción (1), la validen (2) y nos acompañen en ella (3). Tan sencillo y tan difícil. Frases como: – “Jo, veo que estas muy enfadad@” (1), “y es normal con lo que ha pasado” (2), “yo estoy aquí contigo” – y dar un abrazo- (3).
Cuando tenemos una experiencia emocional intensa, se activa una especie de sistema de alarma de protección, en lo que conocemos como cerebro emocional, que en ese momento toma el mando de nuestra actividad mental, por lo que los mensajes que tienen que ver con contenido racional no se captan bien y suelen ser ignorados.
Una vez que la intensidad disminuye, se desactiva la alarma, y el cerebro recobra la conexión con el resto de funciones, pudiendo atender entonces a esos mensajes racionales que ayudan a interpretar de forma más adaptativa la situación vivida, y a poder colocar la experiencia emocional de manera más ajustada.
Es entonces cuando frases del estilo: “podremos encontrar una solución”, “no lo ha hecho con mala intención”, “al final todo pasa”… pueden ser integradas en el cerebro ayudando incluso a asimilar mejor lo ocurrido, pero ahora y no en el momento del desbordamiento emocional en el que toda esa información no llega, y además puede generar rechazo y enfado en la persona a la que se está intentando consolar.
Ser capaz de detectar los momentos en los que la conexión racional de una persona está bloqueada para recibir mensajes por este canal, y emplear estrategias que inciden sobre el cerebro emocional es una buena manera de dar apoyo eficaz a otros.  Ayuda a las personas a vivir su emoción de forma más positiva, aún siendo desagradables como el enfado o la tristeza, a volver a equilibrarse  de manera mas eficaz y reparadora, y  además de generan vínculos más seguros y positivos entre las persona que da y la que recibe el apoyo.

10 razones para ver Inside Out en familia

Hoy os recomendamos una película que además de entretener a toda la familia, puede mejorar vuestro nivel de inteligencia emocional. Creemos que es bueno ver Inside Out porque:

1. Su visionado en familia supone un espacio de tiempo compartido que cubre una necesidad básica fundamental para vuestr@s hijos.
2. Es una película amena y divertida que aporta una visión diferente sobre el funcionamiento del ser humano.
3. Aporta a través de la fantasía una explicación del funcionamiento cerebral bastante acertada, a la vez que fácil de comprender.
4. Ayuda a identificar y comprender mejor las reacciones emocionales propias y ajenas.
5. Refleja situaciones de la vida cotidiana con las que podéis sentiros identificad@s y podéis aprovecharlas para abordar aquellas en las que los más peques o los adultos hayáis reaccionado o sentido de forma parecida.
6. Ofrece un aprendizaje importante respecto a la necesidad de identificar, sentir y expresar todas las emociones, y no solo las que nos resultan más agradables.
7. Podéis aprovechar el recurso de los personajes que representan la emociones  para situaciones posteriores. La estrategia de externalizar sus reacciones como obra de un “personaje que toma el control del mando” puede ayudar a l@s niñ@s a desculpabilizarse y favorecer un mejor control y regulación emocional.
8. Ayuda a establecer conexiones neuronales en ambos hemisferios cerebrales al trabajar funciones muy diversas como la imaginación, la identificación de sensaciones corporales, el lenguaje o el razonamiento.
9. Flexibiliza la imagen de uno mismo y el nivel de exigencia. Interpretar nuestras acciones como resultado de diferentes partes o personajes que median en nosotros, ayuda a entender y aceptar mejor nuestras reacciones por inadecuadas que puedan ser.
10. Permite parar el ritmo, pasad un rato entretenido, poner en pausa las preocupaciones y disfrutar del aquí y ahora.
Así que si aún no la habéis visto, o la queréis ver con una nueva mirada, ¡adelante!

10 claves para abordar los suspensos de tus hij@s

Junio es el mes en que comienza el verano, se acaba el curso, se inician las vacaciones… llega el ansiado descanso, el tiempo para disfrutar de la calle, la piscina y la pandilla… pero todo este alegre panorama puede verse teñido de gris con las temidas por muchos notas finales.

La mayoría de madres y padres se preocupan porque sus hij@s aprueben, a ser posible con buenas notas, y además suelen tomarlas como vara para medir el éxito personal y social, dejando a veces de lado otros elementos fundamentales para su desarrollo como la regulación emocional, el nivel de autoestima o la calidad de las relaciones sociales y familiares.

Por otro lado, es frecuente que cuando llegan a casa con algún suspenso, se empiezan a activar en los adultos, sensaciones de enfado, miedos y fantasmas del pasado que en ocasiones se manifiestan de forma desproporcionada. Que la reacción ante el boletín de notas sea ajustada, regulada y con una mirada positiva, va a facilitar en gran medida la asimilación del bache y el aumento de la capacidad de superación para afrontar el siguiente reto académico.

Por todo ello os dejamos estas 10 ideas que consideramos básicas para gestionar con éxito esta situación.

  1. Para y nota la reacción que te está provocando. Toma conciencia de la activación corporal que tienes y de los pensamientos que te están asaltando.
  2. Demora tu respuesta unos minutos, horas o un día si es necesario, pero reacciona cuando sientas que tienes un buen nivel de autocontrol.
  3. Valida y acoge la emoción de tu hijo: Pregúntale cómo se siente, acepta que esté enfadado, triste, apático, pasota… Utiliza frases del tipo “es normal que estés así, es una faena.”
  4. Ofrece tu apoyo emocional. Deja claro tu cariño, orgullo y valoración hacia tu hija o hijo. Establece contacto físico, abrázal@, dale un beso, una palmada… algo que le haga saber que estás ahí.
  5. Ofrece soluciones: Es momento de mirar hacia adelante, de ver qué opciones nos ofrece el camino a partir de ahora para alcanzar los objetivos propuestos, y no de atascarnos en lo que pudo ser y no fue.
  6. Realiza críticas constructivas: En ocasiones los malos resultados serán a causa de dificultades de aprendizaje, de falta de esfuerzo o una mala organización… sea lo que sea, es importante que aquellas cosas que consideréis que deben mejorar se les transmitáis desde una visión positiva, que les ayude a cambiar y mejorar, pero que no le llene de culpa y sentimientos de inutilidad.
  7. Plantead un plan B, un seguro, un paracaídas por si no se logran los ansiados objetivos, que haya opciones tras el temido reto.
  8. Ayúdale a organizarse: Ponerse con ellos, organizar un horario de estudio, con realismo y flexibilidad puede ayudar. Muestra confianza e interés, propón sin imponer, sugiere, pregúntale por su opinión, aconseja desde el cariño.
  9. Respeta el tiempo de ocio. El verano es para descansar, si toca trabajar también se hará, pero con flexibilidad y en una proporción adecuada.
  10. Apóyale pase lo que pase, en los momentos buenos o en los difíciles, entiende sus momentos de bajón, de pereza y de motivación… muéstrale que estás a su lado, preocupad@, pero también confiando en sus posibilidades.

Llevar a cabo estos pasos no garantiza el éxito académico, pero construye unos vínculos fuertes y saludables entre vosotr@s y favorece una mejora en su autoestima.

Afronta tus miedos

Ser valiente no es no tener miedo, ser valiente significa conocer tus miedos, aceptar lo que nos hacen sentir y aún así seguir adelante.

En esta nueva viñeta de Monica Shehaan de su libro “Be Happy” lo vemos muy bien representado.

Así que no escondas tus miedos, míralos de frente, busca apoyo si lo necesitas y continúa caminando a pesar de ellos.

Feliz miércoles a todas y todos.

QUÉ HAGO PARA DETECTAR ACOSO Y ACTUAR FRENTE A ÉL

El acoso escolar es uno de los males más dañinos para la salud mental durante la infancia y sus repercusiones pueden perdurar a lo largo de toda la vida. Son muchas las personas adultas que llegan a nuestra consulta con nudos emocionales sin resolver de sus propias  vivencias de acoso como niños o niñas en el colegio.

Por ello es de suma importancia que tomemos en serio cualquier situación donde haya indicios, y que todos los implicados trabajemos en la misma dirección para intentar erradicarlo y reparar sus efecto.  Al hablar de implicados estamos incluyendo a las familias, menores acosadores, víctimas o testigos, comunidad educativa, profesionales de la salud, vecindario, sociedad…etc.

Cada vez existe mayor conciencia al respecto y multitud de iniciativas que apoyan la prevención e intervención en las aulas, lo que es de suma importancia y aunque la intervención terapéutica necesaria va a depender de las circunstancias y características de cada caso, existen unas pautas básicas para trabajar desde la familia que conviene tener en cuenta para cualquier situación de acoso:

Para la prevención:

  • Observa: Comportamientos inusuales, mayor presencia de enfermedades, ausencias o intentos de faltar al colegio.
  • Comunícate: Mantén un diálogo fluido de forma habitual, dedica 10 minutos diarios a escuchar de verdad cómo está, qué tal le ha ido el día… y ante sospechas,  no dudes en preguntar las veces que sea necesario sobre el tema que consideres.
  • Coordínate con profesores u otras figuras del centro educativo, compañeras y compañeros de clase y sus familias u otras personas relevantes, si es que crees que puede estar ocurriendo algo.
  • Expresa interés y afecto. No dejes de expresar lo importante que es para ti y tu apoyo incondicional, manifiesta afecto mediante besos, abrazos, caricias…
  • Ofrece herramientas: Aprovecha situaciones propias o ajenas para enseñarle maneras de afrontar situaciones difíciles, a defender sus derechos, a buscar ayuda, a sentir apoyo de su entorno…

Para la actuación:

  • Acoge sus emociones. NO CUESTIONES NI CULPABILICES. No hay nada que justifique el acoso, nadie tiene por qué sufrirlo. Es normal que sienta miedo, vergüenza, rabia, tristeza… no cuestiones lo que siente, sólo acompaña y ofrece ayuda para que pueda aprender a regularse de forma saludable.
  • Protege: Apoya, dile que estás a su lado, que le vas a acompañar en esto en todo momento y que se va a hacer todo lo necesario para que esta situación pare, haz que se sienta segur@ a tu lado.
  • Actúa. Ponte en contacto con el colegio y reúnete lo antes posible y las veces que sea necesario. Hay colegios que funcionan muy bien en este sentido, pero otros aún están en camino…insiste, pelea lo que haga falta,  pero consigue que se haga una buena intervención a nivel individual y grupal.
  • Busca apoyo: Es posible que sea necesario la ayuda profesional para abordar la situación y reparar el daño sufrido, por lo que no dudes en consultar a algún centro de psicología. Existen también muchas entidades de protección del menor como Save the Children que pueden ofrecerte un guía inicial sobre cómo actuar.
  • Resiste la frustración: A veces la situación puede prolongarse más de lo deseable y las respuestas que se obtienen no son las deseadas. Resiste y continúa. Es la salud de tu hij@ la que está en juego.

Son 10 pasos clave, que llevados a cabo de forma adecuada pueden ayudar a  solucionar una situación dura, por difícil que sea, e impedir que sus consecuencias sean irreparables.

Tod@s contra el acoso escolar.

¿Qué es eso del Mindfulness?

Cada vez son más las referencias que leemos en las redes sociales, medios de comunicacion  o en las conversaciones por la calle acerca del mindfulness. Pero, ¿tenemos claro qué es realmente?¿Para qué sirve? ¿Por qué cada vez más gente lo utiliza? ¿Sabías que los trabajadores de Google lo practican durante 20 minutos diarios antes de empezar sus tareas?

Desde Aletea consideramos que es una estupenda herrmaienta para la vida diaria de cualquier persona, y que ademas resulta especialmente beneficiosa en aquellos que tienen algun tipo de dificultad de carácter emocional, comportamental o cognitiva.  De hecho la entrenamos con muchas de las personas que acuden a nuestra consulta y nos parece que implantarla en el sistema educativo y en el ambito laboral reportaría un enorme beneficio social.

                                                             cabeza humo

Os dejamos un par de post que hablan al respecto y puede aclarar alguna de vuestras dudas.

https://psicologiaymente.net/mindfulness/mindfulness-escuela-profesores-alumnos

                                                             cerebro pausa

http://institutmindfulness.org/mindfulness-en-empresa/

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