QUÉ HAGO PARA DETECTAR ACOSO Y ACTUAR FRENTE A ÉL

El acoso escolar es uno de los males más dañinos para la salud mental durante la infancia y sus repercusiones pueden perdurar a lo largo de toda la vida. Son muchas las personas adultas que llegan a nuestra consulta con nudos emocionales sin resolver de sus propias  vivencias de acoso como niños o niñas en el colegio.

Por ello es de suma importancia que tomemos en serio cualquier situación donde haya indicios, y que todos los implicados trabajemos en la misma dirección para intentar erradicarlo y reparar sus efecto.  Al hablar de implicados estamos incluyendo a las familias, menores acosadores, víctimas o testigos, comunidad educativa, profesionales de la salud, vecindario, sociedad…etc.

Cada vez existe mayor conciencia al respecto y multitud de iniciativas que apoyan la prevención e intervención en las aulas, lo que es de suma importancia y aunque la intervención terapéutica necesaria va a depender de las circunstancias y características de cada caso, existen unas pautas básicas para trabajar desde la familia que conviene tener en cuenta para cualquier situación de acoso:

Para la prevención:

  • Observa: Comportamientos inusuales, mayor presencia de enfermedades, ausencias o intentos de faltar al colegio.
  • Comunícate: Mantén un diálogo fluido de forma habitual, dedica 10 minutos diarios a escuchar de verdad cómo está, qué tal le ha ido el día… y ante sospechas,  no dudes en preguntar las veces que sea necesario sobre el tema que consideres.
  • Coordínate con profesores u otras figuras del centro educativo, compañeras y compañeros de clase y sus familias u otras personas relevantes, si es que crees que puede estar ocurriendo algo.
  • Expresa interés y afecto. No dejes de expresar lo importante que es para ti y tu apoyo incondicional, manifiesta afecto mediante besos, abrazos, caricias…
  • Ofrece herramientas: Aprovecha situaciones propias o ajenas para enseñarle maneras de afrontar situaciones difíciles, a defender sus derechos, a buscar ayuda, a sentir apoyo de su entorno…

Para la actuación:

  • Acoge sus emociones. NO CUESTIONES NI CULPABILICES. No hay nada que justifique el acoso, nadie tiene por qué sufrirlo. Es normal que sienta miedo, vergüenza, rabia, tristeza… no cuestiones lo que siente, sólo acompaña y ofrece ayuda para que pueda aprender a regularse de forma saludable.
  • Protege: Apoya, dile que estás a su lado, que le vas a acompañar en esto en todo momento y que se va a hacer todo lo necesario para que esta situación pare, haz que se sienta segur@ a tu lado.
  • Actúa. Ponte en contacto con el colegio y reúnete lo antes posible y las veces que sea necesario. Hay colegios que funcionan muy bien en este sentido, pero otros aún están en camino…insiste, pelea lo que haga falta,  pero consigue que se haga una buena intervención a nivel individual y grupal.
  • Busca apoyo: Es posible que sea necesario la ayuda profesional para abordar la situación y reparar el daño sufrido, por lo que no dudes en consultar a algún centro de psicología. Existen también muchas entidades de protección del menor como Save the Children que pueden ofrecerte un guía inicial sobre cómo actuar.
  • Resiste la frustración: A veces la situación puede prolongarse más de lo deseable y las respuestas que se obtienen no son las deseadas. Resiste y continúa. Es la salud de tu hij@ la que está en juego.

Son 10 pasos clave, que llevados a cabo de forma adecuada pueden ayudar a  solucionar una situación dura, por difícil que sea, e impedir que sus consecuencias sean irreparables.

Tod@s contra el acoso escolar.

¿Qué es eso del Mindfulness?

Cada vez son más las referencias que leemos en las redes sociales, medios de comunicacion  o en las conversaciones por la calle acerca del mindfulness. Pero, ¿tenemos claro qué es realmente?¿Para qué sirve? ¿Por qué cada vez más gente lo utiliza? ¿Sabías que los trabajadores de Google lo practican durante 20 minutos diarios antes de empezar sus tareas?

Desde Aletea consideramos que es una estupenda herrmaienta para la vida diaria de cualquier persona, y que ademas resulta especialmente beneficiosa en aquellos que tienen algun tipo de dificultad de carácter emocional, comportamental o cognitiva.  De hecho la entrenamos con muchas de las personas que acuden a nuestra consulta y nos parece que implantarla en el sistema educativo y en el ambito laboral reportaría un enorme beneficio social.

                                                             cabeza humo

Os dejamos un par de post que hablan al respecto y puede aclarar alguna de vuestras dudas.

https://psicologiaymente.net/mindfulness/mindfulness-escuela-profesores-alumnos

                                                             cerebro pausa

http://institutmindfulness.org/mindfulness-en-empresa/

Aprender a querer todo lo que eres

Esta ilustración de Sara Fratini, a la que admiramos mucho y que puedes seguir en facebook y en www.sarafratini.com o en www.flickr.com/photos/sarafratini nos parece que ilustra perfectamente una de las ideas que consideramos fundamentales para poder disfrutar de una “Buena Vida”. Conócete, acepta lo que hay dentro y quiérete… pero de verdad, con todo lo bueno y también con lo malo… aquellas cosas de las que no te enorgulleces, pero que forman parte de tu esencia… deja salir a ese “monstruo” que todos llevamos dentro y aprende a quererlo… porque gracias a él eres quien eres… y porque dejándole un hueco dejará de rugir con tanta fuerza.

¿POR QUÉ ME CUESTA TANTO DECIR QUE NO?

Esta es una de las frases que con frecuencia nos encontramos tanto en consulta como en nuestro entorno cotidiano… “Me han encargado un informe que no me correspondía y estoy agobiad@”, “Tengo que ir a pasar un fin de semana a casa de unos amigos y no me apetece nada”, “Me han pedido el favor de ayudar en una mudanza en mi único día libre…” Ejemplos como estos y muchos otros pueden ilustrar situaciones en las que hubiésemos querido decir NO, pero por alguna razón no lo hemos hecho. 

Pero, ¿cuales son esas razones? ¿Qué pasa si decimos que no? Cuando aceptamos algo sin quererlo realmente, estamos protegiéndonos de algún temor, intentando salvaguardar algo… preservando el vínculo con la otra persona… Pero a cambio, estamos también renunciando a reconocer y validar nuestra propia experiencia emocional y renunciando a expresársela al otro para que la conozca, impidiendo así construir un peldaño más de confianza en la relación con esa persona.
¿Pero, de qué nos protegemos? ¿De que se ofendan o se enfaden?, ¿de perder una amistad o un puesto de trabajo?

Obviamente cada caso será diferente, y las circunstancias pueden dar lugar a diversas situaciones, pero existe una tendencia general en la que nos asusta el enfado del otro, nos angustia esa sensación y preferimos evitarla a toda costa, incluso aunque eso conlleve hacer cosas que no nos apetece o nos parecen injustas.

Y quizá así calmemos esa desagradable sensación al menos momentáneamente , ya que se evita abrir un posible conflicto, pero también es cierto que aparece la sensación incómoda de “Me siento un/a pringad@”, “¡Qué pereza me da!”, “Estoy hart@ de estar siempre igual” etc. que se queda dentro formando una “bolita” o nudo de resquemor, rencor, decepción o llámalo como quieras, tanto hacia la persona que te ha pedido algo, como hacia ti mism@ por no saber negarte, que se queda pendiente de resolver. Y esas “bolitas” se van acumulando… Hasta que llega un día en que igual aquello estalla y, o bien tu cuerpo enferma expulsando toda esa activación negativa de la manera que buenamente puede, o  bien dices por fin que no… pero igual estamos tan saturados que lo hacemos de la manera menos adecuada, consiguiendo que efectivamente los otros se ofendan, se enfaden o te despidan…

¿Hay otra manera más sencilla y saludable? La buena noticia es que sí. Es una habilidad que se puede entrenar y mejorar, y aunque requiere pautas especificas, os dejamos unas recomendaciones que pueden servir para ir calentando:
Es importante que ante una situación en la que quieres decir NO sin atreverte, en primer lugar tomes conciencia de tu cuerpo y las activaciones que se producen en él: calor, sequedad de boca, temblor, parálisis… Para poder sostener e intentar rebajar la sensación de malestar que te genera sin que te abrume. A veces lo lograrás en el momento mediante la regulación de la respiración por ejemplo, pero otras tendrás que tomarte unos minutos y aplicar técnicas de relajación, o incluso postergarlo para otro día. Es un aprendizaje que va desarrollándose poco a poco, pero que acaba saliendo.

Puedes tener en cuenta estas ideas que ayudarán a tu cuerpo a estabilizarse y a sentirte preparad@ para afrontar la situación:
-Tu sensación es válida, tienes derecho a sentir lo que sea.
Expresar adecuadamente a los demás lo que piensas y sientes te hace ser más segur@ y genera más confianza en los demás.
-Las otras personas no te valoran solo por tu respuesta a su petición, sino por todo lo que tú eres, que el otro se enfade no significa que te valore menos.
-Poder expresar con tranquilidad y seguridad tu disconformidad ante cualquier situación, facilita que se resuelva de manera más satisfactoria para todas las partes.
-Las relaciones basadas en la sinceridad y confianza son mas satisfactorias y duraderas.

También sirve de ayuda planificar la escena, eligiendo el momento y contexto mas adecuados y protectores para ti, definir muy bien cual es tu postura y ensayar las veces que sean necesarias.

Por último actúa, exprésate. Mantén una postura erguida y la voz firme, reitera las veces que sea necesario tu punto de vista, recoge lo que el otro esta diciendo sin dejar de mantener tu postura… Utiliza frases del estilo “entiendo que lo veas así, para mí en cambio es de esta otra manera…” A veces, aún así, acabarás haciendo aquello que no querías, pero la satisfacción que genera solo el hecho de haberte podido expresar, reducirá muchísimo el malestar.

Puedes empezar por situaciones más fáciles, de menor riesgo y con personas de mayor confianza, y poco a poco ir  ampliando. Así que ánimo y date la satisfacción de al menos intentar mejorar esta habilidad que puede liberarte de situaciones incómodas y mejorar la calidad  de tus relaciones.

NUEVOS TALLERES PARA TI

Durante el mes de abril estaremos presentes en la programación de actividades del Centro Cultural Hortaleza.

Realizaremos dos talleres de forma gratuita que abordan cuestiones fundamentales hoy en día:

Por una lado hablaremos sobre cómo afrontar el estrés laboral y aprender a gestionar las relaciones en el trabajo. Son muchas las personas que llegan a nuestra consulta con dificultades para manejar diferentes conflictos laborales, gestionar su tiempo o enfrentarse a sus superiores o compañer@s de trabajo. Os daremos alguna claves para gestionar estas situaciones de forma más exitosa y satisfactoria.

Por otro lado hablaremos sobre cómo facilitar el adecuado desarrollo de vuestr@s hij@s, garantizando su bienestar y previendo así posibles dificultades en el futuro. Os enseñaremos algunos trucos para que tengáis más herramientas para entenderles y favorecer que crezcan felices.

Inscripciones en el propio centro cultural Hortaleza en la calle Santa Virgilia 15 de Madrid, y a través del 91 382 14 93

Lunes 11 de abril, a las 17:30 “Sobreviviendo al estrés laboral”

Sábado 23 de abril a las 11:30 “Cómo ayudar a mi hij@ a ser feliz”

¡Os esperamos!

Sobreviviendo al estrés laboral Cómo ayudar a mi hij@ a ser feliz